domingo, 18 de julio de 2010

NOSOTROS: Capusotto (peronismo, oposición y Gobierno)

"Es el Gobierno con el que siento más empatía desde la vuelta de la democracia. Creo que se avanzó en muchos aspectos y se enfrentó a poderes muy grandes y nefastos. Pero tampoco considero que estemos en un gobierno inmaculado, o en La Habana del ’59. No soy tan pelotudo. Lo que pasa es que uno mira la oposición y se espanta. ¿”Mejor Felipe”? Quién puede creer eso. ¿De Narváez y su peronismo disidente de Perón? Menos. La UCR se abraza a un traidor como Cobos y lo bendice como ex traidor. Después... Carrió es un personaje que entra en una especie de nebulosa de mugre..."

"Me siento un producto de muchas cosas. Yo soy nihilista, anarquista y peronista. Soy peronista por los enemigos que el peronismo ha interpelado. D"esde la Iglesia a los grupos económicos empresariales y del campo. Aunque en el peronismo a veces parece que puede entrar todo. Hasta el Opus Dei... Uno también se identifica con el peronismo por la sensibilidad social y como luchar para eso. Pero no como esos pequeños burguesitos que entienden el peronismo como una liturgia y nada más..."


Sur, domingo 18 de julio de 2010

lunes, 12 de julio de 2010

NOSOTROS: Aliverti y la Ley de Matrimonio Igualitario

"...gente como el cardenal Bergoglio, quien advierte que se trata de “una guerra contra Dios”, y los homosexuales una obra del demonio. ¿Por qué el jefe de la Iglesia Católica argentina no habla de lo mismo en la oportunidad permanente de sus sacerdotes pedófilos? No se ha visto que algún dignatario eclesiástico reaccionara con semejante vehemencia frente a las andanzas del padre Grassi, ya que estamos. Sólo para obviar que la Curia, tan sacrosanta y ajena a los conflictos políticos terrenales, acaba de presentar un documento con lo más santificado de la derecha peronista, y el concurso de radicales varios. El propio Bergoglio, junto con figuras como Roberto Dromi y otros arquitectos de los gobiernos de Menem, De la Rúa y Duhalde, convocan en ese libelo a rescatar la Nación cual comunicado número uno de la Junta Militar. El debate acerca del “matrimonio gay” y su pobre alcance, sobre las turbaciones prioritarias del grueso determinante de esta sociedad, se convierten así en un reflejo de las intentonas más reaccionarias. Pretenden casi una remake de la Laica o la Libre que, en derredor del sistema educativo, dividió al país durante el gobierno de Frondizi. Les falta hablar del tirano prófugo, que en su versión remozada vienen a ser las carteras y los zapatos de la yegua montonera de Cristina, y echamos los fideos."

viernes, 9 de julio de 2010

ELLOS: Un Arzobispo, y el matrimonio Homosexual

"La unión en pareja de personas del mismo sexo es naturalmente distinta a la unión de una pareja heterosexual a la que llamamos matrimonio. A realidades distintas corresponden en justicia denominaciones distintas", remarcó el arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, al presidir el Tedeum por el 9 de Julio en la catedral de la capital provincial.

Villalba recordó que para los cristianos asumir el compromiso de "construir la Nación" conlleva "recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas", y alertó que en el debate por el matrimonio gay "está en juego una ley que pretende orientar la cultura del pueblo".

jueves, 1 de julio de 2010

NOSOTROS: Oscar Martínez, ley de matrimonio homosexual y la Iglesia

No tengo nada en contra del casamiento entre personas del mismo sexo porque es una elección que tiene que ser libre. El único tema, el más ríspido, es el de la adopción. Es lo que despierta más encono en los sectores que se oponen. Pero es un tema estúpido en una sociedad como esta, donde hay tantos chicos que terminan con un arma a los 14 años. ¿Qué es peor: la mierda que le ofrece esta sociedad o que un par de personas que puedan dar amor lo tengan como hijo? Todos tenemos que tener los mismos derechos...


... la mayor presión viene de los sectores religiosos, con los que no estoy de acuerdo nunca en nada. Así que por principios, no estoy a favor de nada de lo que proclamen porque si fuera por ellos todavía viviríamos en la Edad Media como en muchos países en los que la religión está unida al Estado. Me parece que, a esta altura, es algo inaudito.



La Iglesia debería ser la última en escandalizarse, porque fueron partícipes de las aberraciones más grandes de la historia. No sé cómo se atreven a levantar el dedo para señalar a alguien. Me daría vergüenza pertenecer a una institución que tiene que arrepentirse de cosas tan graves y que, encima, todavía se considera guardiana de la moral pública. Da bronca que digan cómo tenemos que vivir.

Revista Veintitres (junio 2010)

viernes, 25 de junio de 2010

NOSOTROS: Eduardo Galeano, el fútbol y Maradona

Ningún futbolista consagrado había denunciado sin pelos en la lengua a los amos del negocio del fútbol. Fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los jugadores que no eran famosos ni populares.Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó. Diego Armando Maradona fue adorado no sólo por sus prodigiosos malabarismos sino también porque era un dios sucio, pecador, el más humano de los dioses. Cualquiera podía reconocer en él una síntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, tragón, borrachín, tramposo, mentiroso, fanfarrón, irresponsable.Pero los dioses no se jubilan, por humanos que sean.Él nunca pudo regresar a la anónima multitud de donde venía. La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero.Maradona fue condenado a creerse Maradona y obligado a ser la estrella de cada fiesta, el bebé de cada bautismo, el muerto de cada velorio.Más devastadora que la cocaína es la exitoína. Los análisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga.
Galeano Eduardo 2008. Espejos. Una historia casi universal.



VER EL VIDEO: http://www.youtube.com/watch?v=lyGy7qkmMzU&feature=related

domingo, 6 de junio de 2010

NOSOTROS: Diego Peretti

–¿Qué recuerda de su militancia en el Partido Intransigente?

–Lo que el PI planteaba era unir el radicalismo de Yrigoyen y Alem con el llamado peronismo del pueblo, el que tiene potencial transformador. Queríamos lograr una síntesis histórica de eso, con un cariz revolucionario. Los colores del PI son los colores del sandinismo. Yo participaba en la juventud universitaria intransigente, en la Facultad de Medicina. Tenía mucho contacto con las otras fuerzas políticas, aprendí a escuchar a la gente y a lograr consensos. Era una etapa de bastante efervescencia pero también de demasiada adolescencia. Oscar Alende cobijaba en el PI a varios cuadros militantes montoneros y del ERP, eran personajes míticos. Tengo fotos con él. Iba a los actos en Plaza Once. Actualmente, el espacio político que ocupaba el PI lo ocupa Pino Solanas, aunque él es más gorila.


–¿Cómo evalúa los festejos del Bicentenario?

Si el actual fuera un gobierno cipayo, no hubiera habido ese tipo de manifestación masiva. Eso no quiere decir que la gente esté a favor del Gobierno, pero creo que le concede que tiene un proyecto que retóricamente habla de lo nacional. Eso es respetable. El discurso baja contenido y no cesa. No tengo el termómetro para decir si hay o no un cambio estructural verdadero, pero ya es algo. Un presidente que quiera tener relaciones carnales con Bush y que lo diga es distinto a alguien que tiene a Estela de Carlotto al lado. Hay que pedir que la retórica implique cambios. Hay quienes dicen que lo de los derechos humanos lo hacen para ganar votos. Seguramente José Mujica es más genuino en lo que dice del pasado que Néstor y Cristina. Sin embargo, no sé si es conveniencia política, pero sirve. Ahora, cuando les critican las formas y los comparan con Mussolini, me causa gracia. Es cierto que son verticalistas, ¡si son peronistas! Pero hay cosas que están bien hechas y hay que decirlas.